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Odontopediatría

La Odontopediatría es la odontología dirigida especialmente a niños y adolescentes.

La odontología de hoy está dirigida principalmente a la prevención de las enfermedades que afectan a los dientes y encías, de ahí la importancia de llevar a tus niños desde edades muy tempranas al dentista.

En la Clínica Dental Feito Bárcena prestamos especial atención a nuestros pequeños pacientes enseñándoles una técnica adecuada de cepillado y motivándoles con pequeños premios, haciendo de cada visita una experiencia única.

Según la Sociedad Española de Odontopediatría, el control odontológico de los dientes de leche, debe realizarse a partir de los 3 años de edad. De esta forma, pretendemos que el niño adquiera confianza con el profesional y el entrono de nuestra clínica consiguiendo así una colaboración y acercamiento progresivos.

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Nuestro odontopediatra será el responsable de detectar posibles anomalías en las piezas de leche, colocar selladores en diente delicados y curar todos aquellos dientes afectados.

Otro aspecto a tener en cuenta en la boca de nuestros pequeños, es la correcta erupción de los dientes. La Sociedad Americana de Ortodoncia (ADA) recomienda que la primera revisión debe realizarse a los 5 años, edad en la que empiezan a erupcionar los dientes definitivos.

En ocasiones, pueden aparecer alteraciones esqueléticas durante el desarrollo que deben tratarse de forma precoz para evitar así la afectación de la estética facial y la función del niño.

Nuestra ortodoncista, la Dra. Adela Martínez Schmickrath realizará una valoración de su niño sin ningún tipo de compromiso.

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Las preguntas más frecuentes de nuestros pacientes:

¿Cuándo salen los primeros dientes?

Los dientes pueden variar en tamaño, forma y su localización en la mandíbula. Estas diferencias permiten que los dientes trabajen juntos para ayudar a masticar, hablar y sonreír. También ayudan a dar la forma y estructura de la cara. Al nacer, las personas típicamente tienen 20 dientes primarios (de bebé), quienes empiezan la etapa de la dentición a los seis meses de edad. Después los dientes se caen en varias ocasiones durante la infancia. Generalmente a la edad de 21 años todos los 32 de los dientes permanentes han salido.

¿Cómo se cuando están erupcionando los dientes de mis pequeños?

Los dientes de leche, que también se llaman “dientes primarios”, son tan importantes como los dientes adultos. Los dientes de leche suelen empezar a aparecer cuando el bebé tiene entre seis meses y un año. Ayudan a los niños a masticar y a hablar. También hacen sitio en las mandíbulas para los dientes permanentes que crecen bajo las encías. La ADA recomienda que un dentista examine a un niño en el plazo de seis meses desde que sale el primer diente y, a más tardar, antes del primer aniversario. Una visita al dentista a una edad temprana es una revisión normal para los dientes. Además de comprobar si presentan caries dental u otros problemas, el dentista puede enseñarle a limpiar los dientes del niño correctamente y a evaluar los hábitos nocivos, como chuparse el pulgar.

¿Qué puedo hacer para calmar sus molestias?

Cuando los dientes aparecen, algunos niños pueden tener llagas o encías doloridas. Frotar con suavidad las encías del niño con un dedo limpio, una cuchara pequeña y fría o una gasa húmeda puede reconfortarle. También puede darle un mordedor para que lo muerda. La mayoría de los niños tiene el conjunto completo de los 20 dientes de leche a los tres años.

¿Con qué frecuencia deben visitar los niños al dentista?¿A qué edad  debe realizarse la primera revisión en el dentista?

Tan pronto como aparezca el primer diente del niño, es el momento de programar una visita al dentista. La ADA recomienda que la primera visita al dentista se efectúe en los seis meses después de que aparezca el primer diente, como muy tarde cuando el niño cumpla un año. No espere a una situación de urgencia. Debemos asegurar la comodidad de nuestros niños con buenos y saludables hábitos bucales.

¿Cómo ayudar a nuestros pequeños con su primera visita al dentista?

Es importante que los padres hablen de su primera visita al dentista de una forma positiva. Nunca deberemos usarlo como un castigo. De la misma forma, que no debemos dejar que nadie les cuente experiencias negativas sobre las consultas en el dentista.

Pediatric dentist examining a little boys teeth

No debemos obligarles a ir al dentista. Debemos tratar de enseñarles que revisar sus dientes y encías es bueno para ellos. Si les prometemos algo a cambio, pueden pensar que la cita en el dentista es algo malo para ellos.

Aunque, en la primera visita, el dentista principalmente examina la boca del niño y comprueba el crecimiento y el desarrollo, también trata de comprobar si su hijo se siente cómodo. Para que la visita sea positiva:

  • Considere la posibilidad de concertar una cita por la mañana, cuando los niños tienden a estar descansados y cooperativos.
  • No muestre señales de ansiedad o preocupación. Los niños pueden dejarse influir por nuestras emociones, así que sea positivo.
  • No utilice nunca una visita al dentista como un castigo o amenaza.
  • Nunca soborne a su hijo.

¿En qué consiste la visita del niño al dentista?

  • Comprobaremos si hay lesiones orales, caries u otros problemas.
  • Valoraremos el riesgo de desarrollar caries dental.
  • Daremos consejos para el cuidado dental diario de su niño
  • Hablaremos sobre la dentición, el uso de chupetes o el hábito de chuparse los dedos o el pulgar.
  • Se programará la próxima revisión.

 ¿Cómo cuidar los dientes de nuestros pequeños?

Enseñar a los niños unos buenos hábitos de higiene bucal a una edad temprana puede traducirse en una sonrisa sana toda la vida, pero ¿sabía que el hecho de que los bebés no tengan dientes visibles no significa que no puedan tener caries? Los 20 dientes de leche de un bebé ya están presentes en las mandíbulas al nacer. Y esos dientes de leche que empiezan a salir por las encías en torno a los 6 meses ayudan a preparar el terreno para las futuras sonrisas preservando el espacio en la mandíbula para los dientes adultos.

¿Cuándo debemos empezar a cepillar los dientes de nuestros niños?

Empezar Temprano

Los dientes del bebé corren el riesgo de tener caries desde el momento en que aparecen, que normalmente es en torno a los seis meses de edad. La caries dental en los bebés y niños pequeños suele denominarse “caries del biberón”. Suele ocurrir con más frecuencia en los dientes superiores delanteros, pero otros dientes podrían verse afectados también. En algunos casos, los bebés y los niños pequeños presentan una caries tan grave que no es posible reparar los dientes y hay que extraerlos.

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¡La buena noticia es que la caries se puede prevenir!

La mayoría de los niños tiene el conjunto completo de los 20 dientes de leche a los tres años. A medida que el niño crece, sus mandíbulas también lo hacen, y dejan espacio para los dientes permanentes.

La limpieza de los dientes de su hijo

  • Debemos empezar a limpiar la boca de nuestro bebé durante los primeros días después del nacimiento. Limpiaremos las encías con una gasa o una toallita limpia y húmeda. Tan pronto como aparezcan los dientes, puede aparecer la caries.
  • A los niños menores de 3 años, debemos comenzar a cepillarles los dientes tan pronto como empiecen a salirles, utilizando una cantidad de pasta de dientes fluorada no mayor que una mancha en el cepillo o el tamaño de un grano de arroz. Cepillaremos sus dientes cuidadosamente dos veces al día (por la mañana y por la noche). Es importante supervisar a los niños cuando se laven los dientes para asegurarse de que lo hacen correctamente y utilizan la cantidad adecuada de pasta de dientes.
  • A los niños de 3 a 6 años, debemos colocarles en el cepillo una cantidad de pasta de dientes fluorada no mayor del tamaño de un garbanzo. Se cepillarán los dientes cuidadosamente dos veces al día (por la mañana y por la noche). Y siempre les supervisaremos cuando se laven los dientes para minimizar la ingestión de pasta de dientes y comprobar que el cepillado es correcto.

Hasta que esté seguro de que su hijo puede cepillarse sólo, debemos continuar cepillándole los dientes dos veces al día con un cepillo infantil y una pequeña cantidad de pasta dentífrica fluorada. Cuando el niño tenga dos dientes que entren en contacto, debe empezar a utilizar seda dental a diario.

¿Debo usar pastas fluoradas?

El flúor es un mineral que aparece de forma natural en todas las fuentes de agua, incluidos los océanos y los lagos. Sin embargo, el flúor se encuentra también en algunas aguas corriente, pastas dentífricas y enjuagues bucales. Los bebés y niños pequeños que no reciban una cantidad suficiente de flúor podrían tener un mayor riesgo de desarrollar caries dental, ya que el flúor contribuye a que el esmalte dental sea más resistente a la caries. También ayuda a reparar el esmalte debilitado. El agua embotellada quizá no contenga flúor; por tanto, los niños que habitualmente beben agua embotellada o agua corriente no fluorada podrían no contar con los beneficios del flúor.

¿Los dientes de leche importan?

Cuando un diente de bebé se pierde demasiado pronto, los dientes permanentes se pueden mover hacia el espacio vacío y dificultar que otros dientes adultos tengan sitio cuando salgan. Esto puede hacer que los dientes se tuerzan o se amontonen. Por eso es importante que los bebés empiecen con un buen cuidado bucal que ayude a proteger sus dientes en las décadas siguientes. La ADA recomienda que los padres lleven a sus hijos al dentista como muy tarde al cumplir un año y, posteriormente, con la frecuencia que recomiende el dentista.

Todo sobre la caries

La Sociedad Española de Odontopediatría nos ayuda a resolver todas tus dudas sobre la caries.

Los dientes están formados por tejidos duros y blandos. Los tejidos duros son el esmalte, la dentina y el cemento radicular, mientras que los blandos son el paquete vasculonervioso, tejido pulpar o pulpa. Existe, además, el ligamento periodontal que es el que lo une al hueso que lo rodea.

Los dientes son la única parte del cuerpo humano que no se regeneran por sí mismos; por eso la detección precoz de las caries es fundamental para evitar males mayores.

Lo que vemos de los dientes es el esmalte; lo que la gente suele llamar “marfil” que es un tejido duro, el mas duro y mineralizado del cuerpo humano. Es una estructura mineral compuesta por un 96% de materia inorgánica y un 4% de agua, cuya principal misión es la de ser un escudo protector que permita la masticación y evite las acciones nocivas sobre las estructuras internas del diente. Al ser una estructura inorgánica, el esmalte no duele.

La capa que está por debajo del esmalte es la dentina. La dentina es una estructura mixta formada por una parte inorgánica (mineral) y por otra orgánica (prolongaciones nerviosas). Al tener un componente orgánico, la dentina sí que duele.

El cemento radicular es un tejido duro, parecido al hueso, que rodea la superficie externa de la raíz. Está en íntimo contacto con unas fibras llamadas ligamento periodontal que unen el diente al hueso.

La parte más interna del diente es el paquete vasculonervioso formado por el nervio del diente o pulpa dental y una arteria y una vena que permiten el trasiego de oxígeno a nivel pulpar. La pulpa es totalmente orgánica y, si se infecta se produce una pulpitis que es una afección que duele muchísimo y que obliga al que la padece a consultar a su dentista.

¿Qué es la caries y qué la causa?

La caries dental es una infección del diente; es una enfermedad bacteriana destructiva de las estructuras dentales producida por una serie de microbios que viven en nuestra boca. Las caries son, además, la enfermedad crónica infantil más común.

Al comer, los azúcares ingeridos que se han quedado en la boca se metabolizan por la placa bacteriana y, al metabolizarse, se producen unos ácidos que hacen que el pH intraoral descienda. El descenso del pH intraoral ataca la estructura mineral del esmalte provocando su desmineralización.

La placa bacteriana es un sistema ecológico formado por una comunidad bacteriana, rica en microorganismos aerobios y anaerobios, que se desarrolla sobre las superficies dentales con nula o escasa limpieza. El Streptococcus mutans, un asiduo microorganismo de nuestra boca, es el principal germen que la forma, colonizando la cavidad bucal.

La prevalencia de caries en dentición temporal, lo que la gente conoce como “dientes de leche” es del 36% según la última gran Encuesta Nacional sobre Salud Oral en preescolares de 2007.

¿A partir de cuándo puede aparecer?

La caries de la primera infancia o “caries del biberón” puede producirse desde el mismo instante en que aparecen los primeros dientes en la boca del niño. Desde este mismo instante, pues, es conveniente empezar la limpieza bucal de sus dientecitos, que se llevará a cabo con una pequeña gasa húmeda.

Sin embargo, el factor tiempo juega también un papel importante. Cuanto más se tarde en iniciar los procesos de higiene dental, más probabilidades tendrá el niño de presentar caries.

La Sociedad Española de Odontopediatría (S.E.O.P.) defiende que la primera visita al dentista se realice al primer año de vida, e incluso durante el último trimestre del embarazo, como se propone desde numerosas Academias reconocidas a nivel mundial; tales como la academia norteamericana, la europea, la inglesa y la sueca, principalmente.

¿Por qué se produce?

Por la confluencia de varios factores, principalmente las bacterias que producen ácido, los dientes susceptibles, los hidratos de carbono fermentados (dulces, leches etc…), el tiempo ( la frecuencia con que los dientes están expuestos a los ácidos derivados del azúcar) y la calidad de la higiene oral. Todo ello provoca un estado idóneo para la rápida propagación de las bacterias que provocan los ácidos que deshacen el esmalte del diente.

Cuando se perfora el esmalte, los microbios no se preocupan en abrir más la puerta y se dirigen hacia el interior del diente, infectando la dentina ya que ésta es una estructura orgánico mineral mucho más blanda, ideal para estos microbios.

Actualmente, sabemos que en la boca o cavidad oral se produce un ciclo contínuo de desmineralización y remineralización en la superficie del diente, por lo que podemos considerar a la caries como un proceso dinámico.

Si el pH, o acidez, en la superficie del diente se sitúa por debajo de 5.5 se producirá una desmineralización con liberación de iones calcio (Ca++) y fosfato (PO4-), que quedarán en la saliva. Ya que la saliva es una solución saturada de estos iones, existe la posibilidad de que éstos vuelvan a la superficie del diente cuando se recupere el pH. Si el ph de la saliva sube por encima de 5.5, se favorecerá la vuelta de los iones perdidos y toda lesión, que sólo afecte al esmalte, podrá remineralizarse.

Si este equilibrio se rompiese y predominara la desmineralización (debido a periodos prolongados de acidez) se producirá la pérdida de componente mineral creando una cavidad en el diente que supondrá la necesidad de un tratamiento restaurador en el que se procede a la eliminación de la caries y recuperación del tejido perdido mediante un material restaurador.

La caries y el embarazo

Durante el embarazo, no se ha podido establecer una relación directa con la pérdida de calcio en los dientes.

Aún así es cierto que hay un mayor riesgo a padecer caries dental debido a efectos indirectos del embarazo como son:

  • Un posible descuido en los hábitos de higiene oral.
  • Un aumento en la ingesta de alimentos azucarados.
  • La aparición de nauseas y vómitos durante el embarazo que debilitarían el esmalte dental (principalmente durante las primeras 15 semanas).
  • Una modificación en la secreción y la composición de la saliva.

¿Cómo se reconoce?

La caries la ha de diagnosticar el dentista y, en el caso de los niños, el especialista en odontopediatría mediante las revisiones periódicas que han de tener lugar cada seis meses.

Si son los padres los que la observan, ya suele ser tarde porque el proceso de cavitación se ha iniciado y se ha perdido un tiempo precioso. En todo caso, la primera señal es la aparición de un cambio de color en el diente que se vuelve blanquecino y sin brillo. En una fase más avanzada, se observa un borde amarillo, marrón o negro a nivel de la zona careada. En la fase más visible, aparece la pérdida de sustancia y el socavón del esmalte, que se acaba rompiendo. La destrucción del diente indica que el proceso de caries puede llevar hasta varios meses en la boca; el proceso es, pues, lento.

La caries se suele iniciar en los sitios de retención de comida, por eso los molares (los que mastican y en los que es más habitual que se depositen los alimentos) son los más susceptibles de padecer esta enfermedad.

¿Duele?

Cuando la caries sólo afecta al esmalte no produce dolor. El esmalte es una estructura muy dura (tanto, que para perforarlo, los dentistas usamos unas puntas diamantadas) pero es débil frente a la acción del ácido. Sin embargo, si la lesión se extiende, acabará llegando al tejido interior del diente, que es la dentina y, en estos casos, la ingesta de dulces y las bebidas frías o calientes provoca dolor.

A medida que la infección progresa, pasa a los tejidos blandos del interior del diente (nervio), se forma pus como consecuencia de la infección y aparece el flemón que busca la salida del pus al exterior.

¿Qué hábitos la provocan?

El principal amigo de las caries es la falta de una higiene correcta. Para su aparición tiene que haber un medio oral ácido, y todo aquello que pueda provocar un pH ácido es potencialmente peligroso. Por ejemplo, las chuches, los caramelos, las bebidas refrescantes, las bebidas de cola, los zumos con azúcares añadidos, etc…; pero incluso, el pan, la bollería y la pasta que, en definitiva, son harinas y en su metabolización se producen azúcares que, al descomponerse, producirán ácido.

La dieta ha de ser, por lo tanto, muy variada huyendo de los abusos y de las comidas monotema (niños que solo comen pizza o macarrones, por ejemplo). La fruta, de hecho, es muy buena porque tiene fibra, que actúa limpiando.  Comerse una manzana es lo más saludable para los dientes tanto de los pequeños como de los mayores.

¿Es contagiosa?

Los microbios que provocan la  caries son adquiridos. El bebé nace con la boca estéril y poco a poco se invade de gérmenes. La transmisión de estos microbios viene, en la gran mayoría de los casos, a través de los padres, de la misma forma que se puede transmitir una simple gripe.

Existen diferentes formas de transmisión de los microbios a la boca del niño; a veces los padres utilizan la boca como mecanismo de limpieza de un chupete, la tetina de un biberón o una cuchara e incluso les cortan los alimentos con su propia boca. Otras veces es la costumbre de besar a los hijos en la boca.

No tiene que ver que los adultos tengan caries o no, simplemente el intercambio de saliva podrá transferir estos gérmenes a la boca del pequeño. Por ello, la principal recomendación es limpiar bien los chupetes con agua, nunca con la boca y prescindir de los besos en la boca, por muy entrañables que parezcan.

¿Cómo se tratan las caries en los niños?

Inicialmente, habrá de distinguirse si se trata de dentición primaria o permanente ya que, en función de la patología que presente el diente, el tratamiento podrá ser diferente dependiendo de la dentición de que se trate.

Si la lesión llega al nervio y estamos ante dientes temporales se realiza una pulpotomía o tratamiento del nervio que nada tiene que ver con las endodoncias realizadas en dientes definitivos. Si la caries no afecta al tejido nervioso del diente, se obtura mediante una pasta (el empaste).

Cuando la caries ha provocado un agujero grande en el diente se aplican unas coronitas metálicas, poco estéticas pero muy prácticas. Su finalidad es actuar como mantenedor de espacio a la vez que facilita que el niño pueda masticar bien. Ante esto, poco nos tendría que importar que sea un tratamiento poco estético ya que es muy eficaz y no supone que el diente permanente que erupcionará más tarde salga con problemas. La mayoría de los tratamientos de ortodoncia que se realizan en la actualidad son generados por perdidas de espacio en dentición temporal.

Sólo se extrae el diente cuando no hay más remedio; es decir, cuando la infección obliga a su extracción porque se han destruido las raíces del diente y éste es inviable. En estos casos, siempre hay que instalar un mantenedor de espacio para evitar que se pierda el espacio necesario para la correcta ubicación del diente permanente.

¿Puede afectar al diente definitivo?

Cualquier infección en el diente temporal que progrese por la raíz creará una bolsa de pus que afectará al diente permanente. A veces los dientes definitivos salen con malformaciones, manchas o lesiones secundarias a la infección que tuvo el diente de leche en su día y no se trató de forma adecuada. Por ello, es un gran error pensar que, puesto que algún día se le caerán los dientes de leche, no hay que preocuparse demasiado por su cuidado.

Hay que llevar a los niños al especialista en odontopediatría cada 6 meses para que les revisen los dientes y poder prevenir las posibles enfermedades que pudieran tener en sus bocas.

¿Qué medidas de prevención son aconsejables? ¿Puede afectar a otros órganos?

La principal medida de prevención es la higiene diaria.

  • Hasta el primer año de edad, basta limpiar los dientes con una pequeña gasa humedecida.
  • A partir de los dos años se introduce el cepillo, de cabezal pequeño y cerdas suaves.
  • Los padres tienen la labor de enseñar al pequeño, pasándole el cepillo con delicadeza, después de cada comida. La cantidad de pasta ha de ser mínima - el equivalente a una lenteja - ya que no es aconsejable se que trague el flúor. 

La fluoración, bajo control del odontopediatra, es uno de los remedios más eficaces para luchar contra la caries. El esmalte se puede reforzar y remineralizar mediante la aplicación de fluór. El flúor reacciona con los cristales de hidroxiapatita del esmalte y los convierte en cristales de flúorapatita que son mucho más resistentes a la acción de los ácidos. Según la OMS, reduce la incidencia de caries hasta en un 50%.

En cuanto a si puede afectar a otros órganos o no; en niños sanos, no. Sin embargo, una infección en un diente hará progresar la caries hasta que los microbios lleguen al nervio y lo contaminen. Si continuara sin tratarse, el nervio infectado provocaría pus, que buscará una válvula de escape y provocará un absceso que, de no tratarse, producirá una fístula (el camino hacia el exterior).  Ahora bien, cualquier infección en el organismo, sea en la boca o en cualquier otra parte, puede provocar afecciones cardiacas en pacientes que han tenido problemas vasculares, cardiopatías congénitas o hayan padecido, por ejemplo, fiebres reumáticas de pequeños. Son casos extremos, que el odontopediatra debe conocer aunque son controlados por el cardiólogo.

¡PROHIBIDÍSIMO!

  • Nunca deberá dormir con el biberón con líquido que contenga azúcar
  • No debemos darle el chupete untado en miel ni azucar
  • No debemos darle zumos azucarados como sustitutos del agua

¿Qué son los selladores?

Los selladores dentales son una forma rápida y sencilla de proteger los dientes del niño. Actúan como una barrera ante la caries. Por lo general, se aplican en las superficies de masticación de los dientes posteriores y, a veces, se utilizan para cubrir orificios y hendiduras. Sellar un diente es rápido y prácticamente no hay ninguna incomodidad. Mientras el sellador sigue intacto, la superficie del diente estará protegida contra la caries. Resisten bien la fuerza de una masticación normal, pero puede que sea necesario volver a aplicarlos. Tantos los dientes de leche como los permanentes pueden beneficiarse de los selladores.

¿Qué son los mantenedores de espacio?

Los mantenedores de espacio ayudan “hacer sitio” para los dientes permanentes. Su hijo puede necesitar uno si pierde un diente de leche prematuramente, antes de que el diente permanente esté listo para salir. Si un diente de leche se pierde demasiado pronto, los dientes adultos pueden aparecer en el espacio vacío en lugar de donde les corresponde. Cuando hay más dientes adultos listos para salir, es posible que no haya espacio suficiente para ellos como consecuencia de la pérdida de espacio. Para evitar que esto ocurra, el dentista podrá recomendar un mantenedor de espacio para mantener abierto el espacio que ha dejado el diente perdido

El chupete y la succión del pulgar

Chuparse el pulgar es un reflejo natural en los niños. Los bebés pueden sentirse seguros y contentos cuando se chupan el pulgar, los dedos, un chupete u otro objeto, que pueden ayudarles a conocer su mundo. Los niños pequeños también pueden chuparse para calmarse y ayudarles a dormir.

Sin embargo, cuando aparecen los dientes permanentes, la costumbre de chuparse el pulgar puede causar problemas con el buen desarrollo de la boca y la adaptación de los dientes. También puede causar cambios en el paladar. Los chupetes pueden ejercer esencialmente el mismo efecto en los dientes que chuparse los dedos y el pulgar, pero suele ser un hábito más fácil de romper.

La intensidad de la costumbre es un factor que determina si existen problemas dentales o no como resultado. Si los niños se meten el pulgar en la boca pasivamente, tienen menos probabilidades de tener dificultades que los que succionan el pulgar enérgicamente. Los que son demasiado agresivos, pueden causar problemas con los dientes de leche.

Por regla general, los niños de edades comprendidas entre los dos y cuatro años de edad dejan de succionar los dedos, o en el momento en que los dientes frontales permanentes están listos para salir. Si observa cambios en los dientes de leche del niño, o le preocupa su costumbre de chuparse el pulgar, consulte con el dentista.

 Consejos para ayudar a su hijo a romper con la costumbre de chuparse el pulgar

  • Debemos elogiar a nuestro niño cuando no succione el pulgar.
  • A menudo los niños se chupan el pulgar cuando se sienten inseguros o necesitan ganar en comodidad. Céntrese en corregir la causa de la ansiedad y proporcionar consuelo para su hijo.
  • En caso de un niño algo mayor, implíquele en la elección del método para romper con la costumbre.
  • El dentista puede ofrecer ánimo a su hijo y explicar lo que podría suceder con los dientes si no dejan de chuparse el pulgar.

Si los consejos anteriores no funcionan, recuérdele al niño su hábito vendándole el pulgar o poniéndole un calcetín en la mano por la noche.

Qué debemos saber acerca de los chupetes

Los bebés y los niños pequeños pueden chupar el pulgar, los dedos o los chupetes. Los chupetes untados en azúcar o miel pueden provocar caries dental. Esta también puede comenzar en el momento en que las bacterias que causan caries pasan de la saliva de la boca de la madre al niño. Cuando la madre o los cuidadores se llevan la cuchara del bebé a la boca, o limpian un chupete con la boca, las bacterias pueden pasar al bebé.

¿Qué hacer ante una emergencia?

Los accidentes pueden ocurrir en cualquier sitio y momento. Saber cómo tratar una emergencia dental puede significar la diferencia entre que su hijo salve o pierda un diente permanente. Para todas las situaciones de emergencia, es importante que el niño vaya al dentista o al servicio de urgencias lo antes posible.

Estos son algunos consejos

  • En caso de pérdida de un diente, manténgalo húmedo en todo momento. Si puede, intente volver a colocar el diente en el alvéolo sin tocar la raíz. Si no es posible, colóquelo entre la encía y el carrillo del niño, o en leche. Diríjase a la consulta del dentista inmediatamente.
  • En caso de un diente partido, enjuague inmediatamente la boca con agua templada para limpiar la zona. Coloque compresas frías en la cara para bajar la hinchazón.
  • Si su hijo se muerde la lengua o el labio, limpie la zona con cuidado y aplique compresas frías.
  • En caso de dolor de dientes, enjuague la boca con agua templada para limpiarla. Use seda dental cuidadosamente para eliminar los alimentos atrapados entre los dientes.
  • En caso de que un objeto quede atrapado en la boca, intente extraerlo con cuidado con seda dental, pero no trate de extraerlo con un instrumento afilado o puntiagudo.

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